jueves, 3 de noviembre de 2011

AHORA NO GRACIAS: Monica Gameros

Ahora no, gracias
Mónica Gameros


Las risas de cuatro mujeres rompen con la monotonía de la cafetería donde se charla e intercambia impresiones sobre los escándalos más recientes de la política. Las sonrisas sobre los rostros sin maquillaje revelan una libertad ilimitada en estas chavas. Unas andan en los treinta y otras a penas rebasan los veinte. Entre sus risas se escuchan anécdotas sexuales en las que los roles del absurdo, los ocupan los hombres con sus pretextos, sus preguntas necias, sus eyaculaciones precoces y sus ridículos en la cama.

Un reportero se acerca a ellas y les pregunta si alguna vez han mencionado la frase Sólo para mujeres. La mujer de la blusa psicodélica les dice con amplia sonrisa -“La usamos cuando no queremos que los hombres escuchen, porque les encanta creer que sus mujeres somos todo, menos sexuales, así que solemos callar y comentar los detalles entre nosotras”.

Las risitas se escuchan de fondo, “La culpa es de ustedes, si no fueran tan hipócritas y tan machines, se divertirían con nosotras en la cama”, asegura la joven, de apenas 20 años, sin intimidarse frente a la cámara.

La chica de la melena rojo sangre, me descubre interesada en su charla y me invita a la mesa; las escucho sobre posibles soluciones contra el machismo en la cama; la más joven interrumpe la lista de remedios -“Lo mejor es hacerlos entender que no porque ellos hayan terminado, se pueden echar a un lado y quedarse dormidos; el otro día lo que hice fue amarrarlo a la cama y después le hice el sexo oral del siglo, cuando justo estaba aquello a punto de reventar, me levanté, me vestí y me despedí”.

Una explosión de carcajadas se escuchó en todo el lugar, los ojos se divertían observando la escena en la imaginación, yo misma no pude evitar la risa al pensar en ello cuando la joven explicaba con ademanes, la exasperación de su pareja por no seguir hasta el final, “Ahhhh, No, no te vayas, se me constipa” arremedó al  amante amarrado a la cama.

Otra cascada de risas se desata y los meseros traen más bebidas. Les pregunto si han estado casadas y corean “Ni locas”, una de ellas acepta “Yo sí, pero no funciona, ellos se están quedando atrás, aceptamos relaciones abiertas o cerradas y las asumimos como tal, pero ellos proponen que no haya fidelidad y luego se justifican con celos a causa de un apabullante amor que sienten, a pesar de que el acuerdo era no sentimientos; ahí  empiezan los problemas”

-“Bueno más que amor, yo lo veo como un sentimiento de propiedad que experimentan sobre nosotras una vez que se dan cuenta de que igual sales con ellos que con otros”, dice la pelirroja que viste con ropas de manta, mostrando sus muslos a través de la apertura de la minifalda que lleva.

Me atrevo y pregunto

-Y de abortos, ¿cómo andan?”

Callaron unos segundos, una de ellas asegura, -“Yo he tenido 2 y no me arrepiento”.

Las demás aceptan haber tenido también la experiencia pero no dicen cuantas veces. La treintañera quiebra el silencio “es algo que muchas viven y no confiesan por temor a la hipocresía social y al machismo de nuestra cultura...”

La interrumpo con pregunta boba:

-“Fue difícil tomar la decisión”.

La veinteañera responde en voz alta “Ni siquiera lo pensé, tengo derecho sobre mi cuerpo y juré que no me volvería a pasar, después del aborto no he vuelto a tener un embarazo”. La chica más reservada, asegura -“Lo que la gente no entiende es que pasa más de lo que se imaginan y que tal vez sus propias hijas, esposas o madres callan por temor al rechazo”.

La veinteañera rompe el hielo que provoqué y pregunta 
-“¿les conté cuando estaba con uno que se vino y se echó un pedo al mismo tiempo?”…

Estallamos la cafetería.


No hay comentarios: